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Montejaque

Montejaque es un municipio español de la provincia de Málaga en la comarca de la serranía de Ronda, Andalucía, que pertenece al Parque Natural de la Sierra de Grazalema. Por carretera se halla situado a 138 km de Málaga y a 620 km de Madrid. En 2006 cuenta con una población de 1013 habitantes; en 2000 contaba con 1008.

Geografía
Las tierras del municipio de este pueblo se extienden entre la comarca de Ronda y la Sierra gaditana de Grazalema, más concretamente por el valle del río Guadiaro y la Sierra del Líbar en la parte occidental de la provincia de Málaga. La mayor parte de su territorio se halla en el impresionante entorno del parque natural de la Sierra de Grazalema.
El pueblo de Montejaque se enmarca a los pies de los roquedales del Hacho, de 1075 metros de altitud, entre las Sierras de Montalate y Juan Diego albergando parajes de admirada belleza. Dejando atrás a Montejaque y subiendo hacia la sierra encontramos, a unos 1000 metros de altitud, unos grandes llanos cubiertos de prados en donde pastan el ganado vacuno de la zona. Por el centro del llano pasa un antiguo camino realengo lleno de historias y leyendas de diligencias y bandoleros.
Tras atravesar el alcornocal de Bogas Bajas, Montejaque alberga un embalse que lleva su mismo nombre, es el lugar donde se encuentra la Cueva del Hundidero por la que desaparece el cauce del río Gaduares para volver a surgir tras cuatro kilómetros. Aquí se puede admirar un maravilloso espectáculo de luces y colores que hace del Cerro Tavizna y alrededores un especial paisaje.

Historia

Montejaque, cuyo nombre, Monte-Xaquez significa “montaña perdida”, es de origen árabe como lo demuestran sus intrincadas callejuelas.
Hubo durante esta época una alcazaba medieval que daba una visión de gran parte de la Serranía. Durante la ocupación árabe Montejaque gozó de una notable importancia. Esta construcción desapareció completamente, quedando sólo su nombre en la Finca El Castillo. Otro de los lugares históricos de este municipio es el lugar conocido como “El Puente”, donde aún podemos ver los restos de un puente romano sobre el río Campobuche.
Tras la reconquista a manos de los Reyes Católicos el pueblo fue entregado al Conde de Benavente al cual nombraron Señor de Montejaque y Benaoján dejando de pertenecer a los arrabales de Ronda.
Más tarde durante el levantamiento del pueblo morisco de la zona en el siglo XVI, se produjeron varios atentados contra el alcalde morisco Mohamad Idriz, por simpatizar con las tropas cristianas. Por su valor y tesón se le concedieron tierras y una pensión de por vida.
Montejaque también guarda historias para contar durante la Guerra de la Independencia contra los franceses, como fue el enfrentamiento que sostuvo el guerrillero José Aguilar contra las tropas napoleónicas en el puente del río Gaduares el 20 de octubre de 1810; en esta contienda participaron hombres de Montejaque, Benaoján, Atajate, Cortes de la Frontera y Jimera del Líbar, sólo eran 250 personas en contra de casi 700 soldados franceses, a pesar de la inferioridad numérica salieron victoriosos.
Al viajero, no se le puede escapar una visita a la iglesia de Santiago el Mayor, construida a principios del s. XVI y reformada durante el s. XVIII. Su principal estilo es gótico tardío, del que se conserva la bóveda de terceletes, que cubre el presbiterio.
Perderse por las estrechas calles que componen esta población, típicamente andaluza, es un verdadero placer, conservando la vitalidad de un pueblo moderno, pero con unas profundas raíces que nos hacen viajar a épocas pasadas. Mezclarse con sus tranquilos pobladores y conocer típicas historias es algo que nadie debiera perderse.

Rutas

Para un verdadero disfrute y conocimiento de los espectaculares paisajes que nos ofrece Montejaque, tendremos que realizar la típica excursión que proponemos.
Esta ruta nos llevará desde el centro de Montejaque hasta los espectaculares Llanos de Libar.
Comenzaremos nuestra ruta desde la Calle Tajo, en la zona alta del pueblo, donde comienza un carril terrizo en el inicio del cual, podremos encontrar un cartel indicativo, en el que encontraremos informaciones básicas como topografía, tiempo de duración, etc….
Subiremos una pendiente constante pero continua, que nos conducirá durante unos 5 kilómetros por entre olivares y cortados (en los cuales si tenemos suerte podremos observar algún escalador deportivo), hasta llegar al conocido Cortijo del Pozuelo, donde se encuentra una sima muy conocida en el mundo de la espeleología.
Aquí finaliza nuestra ascensión, y comienzan los Llanos propiamente dichos, ya que nada más finalizar la pendiente, observaremos una gran planicie, y un poco más allá un pequeño bosquete de encinas.
Continuaremos nuestra andadura durante unos 3 Kilómetros más hasta llegar al Refugio de los Llanos de Libar, desde donde si nos quedan ganas podremos continuar siguiendo por la planicie hasta la vecina Cortes de la Frontera, o hacia la derecha continuaremos hacia Villaluenga.